Mostrando entradas con la etiqueta asambleas.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asambleas.. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Transporte Ausente Malo Sorpresivo Esquivo: TAMSE.



¿Qué hago cuando me agarran las asambleas (paros) sorpresivos de colectivo? Pues bien, me quedo web-eando en la oficina y sobre informándome con los diarios on line, mientras espero que llegue la hora de abrir nuevamente el negocio.

Buscando noticias acerca del mal sobre ruedas que me afecta , encontré este titular: “Esta tarde se levantaría el paro de los choferes de la TAMSE”, y dentro de la nota agrega: “Conversaremos con los compañeros y esta tarde, en un plazo perentorio, podría estar levantada la medida”, todo en condicional (se levantaría, podría) … todo relativo, inseguro, improbable.

Luego leo otra noticia llamativa: “Anticipó en su blog que planeaba una matanza y sus padres la evitaron”. Entonces imagino la posibilidad de tener un blog masivamente convocante que desde su título: “Desde un blog solicitó a los cordobeses NO tomar más colectivos por 24 horas en señal de protesta” convocara a una “asamblea ciudadana”, como una revancha por tantos desplantes en paradas, tanto dinero gastado en medios alternativos de transporte, tantas pérdidas de turnos, tiempo y presentismos.

Entonces leería luego en los diarios on line la noticia que, debido a las cuantiosas caídas de cortes de boletos, las pérdidas económicas sufridas por las empresas de transporte motivaron a sancionar una ley por la cual se obliga a no tomar nunca más a los pasajeros como rehenes de los bolsillos, caprichos y peleas entre choferes, empresas y municipalidad.

Y entonces despierto a esta realidad nuevamente, y se que voy a salir rumbo a la parada del colectivo con la incertidumbre de siempre, a enfrentarme a un Transporte Ausente Malo Sorpresivo Esquivo: las iniciales de la empresa TAMSE.

martes, 22 de septiembre de 2009

UN DIA DE FURIA



Hoy fui victima de un secuestro express: me desaparecieron de la calle todos los colectivos de la empresa TAMSE (las 3 líneas de las que dependo: T, 500 y 501) en las horas pico: Hubo una serie de imprevistas ASAMBLEAS DE FINAL DE LINEA, es decir: PARO DE COLECTIVOS, y los pasajeros fuimos nuevamente los rehenes de estas medidas.
De pronto el poste de la parada del colectivo se convirtió en un altar donde rogaba que el letrero con los recorridos girara y se convirtiera en una garita donde guarecerme del helado frío que sobrevino a la primavera.
En esa eterna espera uno empieza a soñar con ser la afortunada ganadora de todos los concursos de sorteos de autos en los que participó (tanto el enviado por sms, raspaditas o las cartas del IVA y vuelta) para que al fin la suerte frote la lamparita de Aladino, y poder dejar de ser esa sufrida clase media que padece el transporte urbano de pasajeros.
La costumbre de levantar el brazo para detener el colectivo termina convirtiéndose en un gesto de fastidio y de desesperanza. A lo lejos, el perfil de lo que parece ser un ómnibus de seguro termina siendo cualquier cosa, desde un tren descarrilado hasta el camión recolector de basura, menos lo que se espera.
Y es que las asambleas (o paros) sorpresivos no son razones que se puedan esgrimir validamente a la hora de llegar tarde al trabajo, perder un examen o ver cancelado un turno médico … Quién te bonifica el tiempo perdido? Quien se encarga de que las verdaderas razones que les damos al otro no suenen a pretexto? Quien reestablece el avasallado derecho a la libre circulación y del uso de un eficiente servicio por el que pagamos y cada vez mas caro?
Hay una publicidad en la que una persona que al fin logra acceder a un vehículo se dirige a despedirse de sus compañeros de la parada del colectivo, creo que el publicista que la ideó sabe muy bien de la hermandad que se forma entre desconocidos que compartimos la misma odisea diaria, es como cuando los sobrevivientes de una tragedia se aúnan con lazos mas fuertes y solidarios que los de una familia.
La opción de un taxi estaba descartada ya que los pocos que estaban disponibles se ofrecían como cospeleros (un viaje al centro por un cospel) pero como viajo con tarjetas (al igual que muchos otros en esa parada) no estábamos en la lista de pasajeros posibles.
Ya no me importaban ninguna de todas las cosas que siempre me molestan de viajar en bondis: desde el que baja por delante cuando no tiene impedimentos físicos para hacerlo por detrás, ni el colado de la fila, ni las habituales demoras, ni que la persona que se pone a tu lado en la cola te pregunte ¿hace mucho que esperas?, en vez de hacerle esa pregunta al que encabeza la fila.
Cuando al fin consigo tomar una línea alternativa, descubro que el recorrido se vio alterado por el arreglo de un largo tramo de obras públicas, por lo que el viaje se hizo mas largo del habitualmente previsto.
Lo único que quería era por fin poder llegar a casa (al trabajo ya había llegado tarde) … pero recién dos horas después arribé a mi barrio, como ya faltaba menos para cubrir el trayecto a pie empecé a correr, cuando estaba llegando a la puerta de casa (la misma queda a pocos metros de una parada de colectivo) noto que el coche de la línea N5 que venia a la par mía, disminuía la velocidad, seguramente el chofer creía que yo estaba corriendo para llegar a tiempo para tomarlo … con una expresión entre incrédula y exhausta levanté el brazo, y con una señal de saludo simil-militar, lo despedí.